Tu reflejo en el estanque

Se eleva o hunde hasta desaparecer
y quedan uñas de onda
destellos fugitivos
de lo que pudo ser
en el resplandor de tus labios
cerca de la superficie.

Bien sé y sólo recuerdo
lo que fueron tus manos sumergidas
sin el pudor de antes,
nadaste y bien completa
sobre mi pecho y te hundí en mí.

Por más que me empeñe
en la luz del horizonte
al ponerse el sol,
llega un momento en que ya no
me puedo engañar,
es y sólo es noche,
noche noche.

Hermann Bellinghausen
*
Eco, Burma, 2006. Foto: Mónica Denevan

Un comentario sobre “Tu reflejo en el estanque”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *