Fernando Hernández Silva
“El Fantasma”

Grupo Zero y El rastro
Foto de Ricardo Castillo Cuevas

“No llames la muerte, muchacho,
la muerte se pasea sola y se aparece a cualquier hora…”

Para comenzar estar historia, pido permiso primero, porque se necesita ante todo un director, que en este caso fue el maestro Eduardo Ruiz Saviñón, quien como dije nos dirigió y a la vez pensó en la obra del El Rastro y en el grupo teatral. Teniendo tiempo, el grupo se proponía a montar una obra de la que hablaremos aquí. Después de unas largas leídas procedimos a montarla, no sin antes haberla discutido; descubrimos que tenía un lenguaje florido, es decir, acorde con el lenguaje que tiene mucho que ver con el campo, con vivencias, o bien entre poesía y la realidad. Entendible que nos llega a tocar el alma, y que trasciende el tiempo y espacio, que nos transporta a la vivencia de un homicidio, que se da a través del alcohol; puede decirse a un ambiente que se da como verdadero en este aniversario de la creadora de esta obra teatral. Que tiempo después, conociera en vida a su regreso de ese autoexilio al que fue condenada. A Elena Garro la conocí, en casa de una de sus sobrinas y hermana Deva. Como no haberla conocido antes a la dramaturga, porque otra aportación más nutrida hubiera dejado en mí su obra. Y es que me refiero a su condición de autora, de sus personajes, que a mi parecer los imaginaba y conocía demasiado.

Tantos años transcurridos y mi memoria me permite poco. Festejo todo los homenajes y años de esta gran escritora, y espero encontrarme algún día con otras de sus obras maravillosas obras teatrales en el escenario. Hoy, casi tengo mismo recuerdo de Elena como cuando llegó a México allá por los años noventa.

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